26
- January
2018
Posted By : Pearline Furman  
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Imbécil Fraternidad gay

imbécil Fraternidad gay

Tobias Beecher 22 de agosto de , Daniel 4 de septiembre de , The Greg Louganis Story Descuidados Eating Out 3: Drama Camp Eating Out: The Marc Hall Story Proteus Aceptando homosexualidad 86 T: Atracciones obsesivas 96 T: Bandas Callejeras 1 T: Basado en hecho real 42 T: Ciencia Ficción 2 T: Colegios Internos 6 T: Conflicto cultural 9 T: Conflicto económico 1 T: Conflicto político 20 T: Conflictos de parejas 19 T: Conflictos familiares T: Conflictos laborales 6 T: Conflictos legales 7 T: Desordenes mentales 9 T: Diferencia de edad 10 T: Doble vida 4 T: Drag Queens 8 T: Entorno rural 2 T: Falsa Cura para Homosexualidad 3 T: Fingiéndo homosexualidad 1 T: Fobia al Compromiso 4 T: Gays en ejercito 4 T: Infancia Gay 4 T: Matrimonio Homosexual 4 T: Mujeres en el ambiente 1 T: Orgullo Gay 3 T: Perdidas emocionales 10 T: Persecución Política 6 T: Poderes Psiquicos 1 T: Relaciones sentimentales 76 T: Renegando Homosexualidad 2 T: Sindrome de Peter Pan 1 T: Triangulo amoroso 75 T: Tribus Suburbanas 1 T: Violencia en Pareja 3 T: Varias veces he presentado en este blog la liturgia del Jueves Santo, con sus diversos elementos:.

Este año quiero hacerlo siguiendo el esquema del Curso de Mateo, con la lectura central del juicio en amor, conforme al pasaje clave: Ésta es la tarde de la vida , el Jueves Santo, un día para descubrir y celebrar el amor. Que esta lectura os nos ayude a celebrar el Amor, es decir, el Jueves Santo. Algunos rasgos de esa revelación y juicio pueden encontrarse no sólo en Israel, sino en otras naciones y culturas cercanas y lejanas de Mesopotamia a Grecia, de Egipto a China….

Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mt 25, es un texto de juicio, elaborado desde una perspectiva israelita de pacto, un juicio que invierte la forma normal de interpretar la vida, poniendo en el centro el derecho de los pobres, en clave de misericordia creadora.

En esa línea podemos afirmar que ha sido formulado en su sentido actual por una iglesia judeocristiana como la de Mateo. El Viernes queda patente el grado supremo de amor al dar la vida por no renunciar al bien del hombre. Lo importante no son los ritos, sino el significado que éstos encierran. Seguramente en ella sucedieron muchas cosas que después se revelaron como muy importantes para la primera comunidad.

El gesto de partir el pan y de repartir la copa de vino era un gesto normal que el cabeza de familia realizaba en toda cena pascual.

El gesto de lavar los pies era una tarea exclusiva de esclavos. Pero esa misma sublimación llevaba consigo un peligro: Aquí veo yo la razón por la que Jn se olvida de la fracción del pan. La cena se tuvo que celebrar la noche anterior.

Los amó hasta el extremo. Se omite toda referencia de lugar y a los preparativos de la cena. Va directamente a lo esencial. Lo esencial es la demostración del amor. Manifestó su amor durante toda su vida, ahora va a manifestarse de una manera total y absoluta. Dejó el manto y tomando un paño, se lo ató a la cintura. No se trata en Jn de la cena ritual pascual, sino de una cena ordinaria.

Dejar el manto significa dar la vida. El paño delantal, toalla es símbolo del servicio. Prestar servicio al hombre hasta dar la vida como Él. Jn pinta un cuadro que queda grabado para siempre en la mente de los discípulos. El amor es servicio concreto y singular a cada persona. El lavar los pies era un signo de acogida o deferencia. Solo lo realizaban los esclavos o las mujeres.

Lavar los pies en relación con una comida, siempre se hace antes, no durante la misma. Al ponerse a los pies de sus discípulos, echa por tierra la idea de Dios creada por la religión. El verdadero amor hace libres.

Retomó el manto pero no se quita el delantal. Se recostó de nuevo, símbolo de hombre libre. El servicio no anula la condición de hombre libre, al contrario, da la verdadera libertad y señorío.

La pregunta quiere evitar cualquier malentendido. Lo que quiere señalar es que esa diferencia no crea rango de ninguna clase. Las dotes o funciones de cada uno no justifican superioridad alguna. Los hace iguales y deben tratarse como iguales. Pues si yo os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros.

Reconoce los títulos, pero les da un significado completamente nuevo. Su señorío no suprime la libertad, sino que la potencia. El amor ayuda al ser humano a expresar plenamente la vida que posee.

Llamarle Señor es identificarse con él, llamarle Maestro es aprender de él, pero no doctrinas sino su actitud vital. Los sinópticos dicen, después de la fracción de pan: Ellos tienen que imitarle a él como él imita al Padre.

Tranquilizamos nuestra conciencia con un donativo de algo externo a nosotros, siempre de lo que me sobra, o por lo menos, que en nada compromete mi nivel de vida. Él fue pan partido y preparado para ser comido. Él fue sangre vida derramada para que todos los que encontró a su paso la tuvieran también. La misma Vida de Dios, la comunica a todo el que acepta su mensaje. No al que es perfecto, sino al que, con autenticidad, se esfuerza por imitarle en la preocupación por el hombre.

Jacob es un personaje del libro del Génesis, un patriarca. En su huida se encuentra con Dios en Betel ahora hablaremos detenidamente de este lugar.

Este encuentro es importante para Jacob pero no lo transforma. Después del encuentro se refugia en casa de su tío y prueba su propia medicina. Jacob saborea la mentira, el engaño de su tío Labàn. Comienza robando el lugar de su hermano en la familia, huye para salvar su vida y retener la herencia sustraída con engaño. Dios lo envuelve en su misterio y lo recrea en su amor. Dios lo espera en cada esquina, en cada acción sosteniéndolo y reconduciéndolo, esperando pacientemente que deje de sostenerse en sí mismo para abrazarse a él.

Acertó a llegar a un lugar; y como se había puesto el sol, se quedó allí a pasar la noche. Tomó una piedra del lugar, se la puso como almohada y se acostó en aquel lugar. Mensajeros de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: La tierra en que yaces te la daré a ti y a tu descendencia. Yo estoy contigo, te acompañaré adonde vayas, te haré volver a este país y no te abandonaré hasta cumplirte cuanto te he prometido. Despertó Jacob del sueño y dijo: Es nada menos que Casa de Dios y Puerta del Cielo.

Jacob se levantó de mañana, tomó la piedra que le había servido de almohada, la colocó a modo de estela y derramó aceite en la punta. Y llamó al lugar Casa de Dios —la ciudad se llamaba antes Luz—. Jacob pronunció un voto: Tras su huida de la casa paterna Jacob experimenta la soledad, el miedo y en la noche Dios le hace sentir su presencia para regalarle lo que él había robado.

Dios se hace su compañero de camino y lo invita a un viaje hacia el interior. La debilidad de Jacob es el punto de partida para un encuentro liberador y rehabilitador de su persona. Dios le muestra su proyecto, pero lo impulsa a recrearlo y a hacerlo el centro de su existencia. En un sueño, el Dios de sus antepasados le hace la promesa sobre su futuro y sobre su presente, recibe de Dios asistencia y fidelidad.

Él, por su parte, se compromete a hacer de Betel un santuario para el Señor, y sella este compromiso con un gesto simbólico: Es decir, derrama aceite sobre la piedra, de manera que esa piedra queda consagrada, queda convertida en altar. Cada una de nosotras tenemos, en nuestro itinerario personal esos altares, esos lugares sagrados en los que nos hemos encontrado con Dios. Pero volvamos con Jacob.

Después de su encuentro con Dios su vida cambia, descubre una Presencia que lo acompaña, lo cuida y lo bendice, pero él todavía no ha aprendido a abandonarse. Se ha hecho rico, ha negociado y no ha dejado de ponerse a él el primero en todos los acontecimientos.

Ahora, de regreso a su tierra natal, Dios vuelve a buscarlo y lo reta a un encuentro cara a cara con él. Todavía de noche se levantó, tomó a las dos mujeres, las dos criadas y los once hijos y cruzó el vado del Yaboc.

A ellos y a cuanto tenía los hizo pasar el río. Y se quedó Jacob solo. Un hombre peleó con él hasta despuntar la aurora.

Viendo que no le podía, le golpeó la cavidad del muslo; y se le quedó tiesa a Jacob la cavidad del muslo mientras peleaba con él.

Jacob a su vez le preguntó: Y lo bendijo allí. Jacob llamó al lugar Penuel, diciendo: Jacob sigue sin estar contento consigo mismo, necesita reconciliarse con su pasado y de nuevo en la noche se experimenta solo y débil, con miedo a las represalias de su hermano y con un futuro incierto.

El río que ha de traspasar se convierte en la frontera simbólica del cambio existencial que necesita dar a su vida. El encuentro se presenta como una lucha, un desafío. Al comienzo Jacob no sabe con quién lucha, pero el combate hasta el amanecer le va revelando de quién se trata. Dios lo coge por sorpresa, no le da tiempo a planear una estrategia y Jacob siente la amenaza, pero a la vez también la atracción.

Hay certezas, pero a la vez oscuridad. Jacob lucha con Dios, pero en realidad lucha consigo mismo con su egoísmo, con su mentira, con el miedo a perder el control. El Señor le obliga a confesar su nombre, es decir, su pecado, su forma de ser y de actuar.

El nombre de Jacob significa el suplantador. Tras la noche Jacob es una persona nueva, se ha dejado conquistar por Dios y recibe un nombre nuevo: Israel, símbolo de su nueva existencia marcada por la debilidad fortalecida y sus propias fuerzas derrotadas. Aquí queda enterrado el estafador embustero y nace una persona nueva.

También nosotras hemos recibido un nombre nuevo: Cristo significa el Ungido. Podemos ver esa lucha de Jacob en la que recibe la bendición de Dios como el aceite con el que un día, el día de nuestro bautismo, nos ungieron.

Ungir es preparar, fortalecer, capacitar a alguien para algo. Algunos de los grandes personajes del Antiguo Testamento fueron ungidos para realizar distintas misiones, algunos eran reyes y profetas. Otros reyes, jueces y profetas. Quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. Ha hecho una obra buena conmigo. Ha hecho lo que podía: Rememoro junto a Dios los momentos en que me he sentido atraída por Dios, pero no acababa de confiar en él.

Todos los altares son etapas de un camino que sigue abierto, dirigido hacia el futuro que marcan las promesas. Recorre los altares de tu historia personal con un corazón agradecido. Jacob teme encontrarse con su hermano porque es consciente de su pecado. El aceite con el que un día nos ungieron en nuestro bautismo o en nuestra confirmación es el símbolo del Espíritu, de la Santa Ruah.

Es la fuerza que hemos recibido para responder al proyecto que Dios tiene sobre cada una de nosotras. Sabía que el lugar en que estemos situados condiciona nuestra mirada y por eso tomó distancia y adoptó la perspectiva que le permitía percibir otras dimensiones de la vida. Desde ese lugar se toca de cerca el barro, el polvo, el mal olor, la suciedad…, todo eso de lo que los sentados a la mesa creen estar a salvo o sencillamente ignoran y desprecian.

Y miradas desde ahí, cualquier pretensión de superioridad o dominio se descubre como ridícula y falsa. La sola posibilidad de ese desplazamiento nos resulta amenazadora porque nos saca del terreno de lo conocido y nos invita a descubrir nuevos significados que no coinciden con los que consideramos evidentes. Hermanos, hoy Dios se nos revela como servidor. Quiere reunirnos, sentarnos a su mesa, lavarnos los pies y mirarnos a los ojos y al corazón.

Le gusta vernos aquí, formando comunidad. En su mesa hoy nos sentimos personas con dignidad, hijos, hermanos, familia, y él sirve y se da, para que no nos conformemos con lo que tenemos y compartamos con los que no tienen. Es su forma de decirnos quién es él y cómo nos ama él. Es para que comprendamos que el amor duele. Hablar de amor y entrega, de siervos y esclavos, de dignidad y vida sólo puede hacerse mirando a los ojos y al corazón; poniendo al descubierto lo que El es y lo que somos nosotros.

Padre bueno, el Evangelio de hoy es, no sólo una llamada e invitación a amar rompiendo todos los límites, sino también la experiencia de lo que es sentirse amados por un amor sin medida, gratuito y entrañable como es el tuyo. El Jueves Santo es como un mosaico compuesto por muchos contenidos y de muchas resonancias: Son grandes valores que construyen bien la existencia humana personal y comunitaria.

El lavatorio de los pies y el mandamiento del amor. El poder no es un valor cristiano puede que desempeñe alguna función en la sociedad, pero no es especialmente humanista, ni cristiano.

Sin embargo muchos obispos, curas, cardenales, etc. Una iglesia, una jerarquía, curias, congregaciones, comunidades, etc. Cristo responde a Pedro poder: Si no te lavo los pies no tienes nada que ver conmigo.

El evangelio del lavatorio comienza con la solemnidad propia del estilo literario de san Juan: Somos discípulos si amamos y nos amamos, si nos respetamos, nos ayudamos unos a otros: El amor es el medio y la meta de la vida humana.

Quien no ama, permanece en la muerte, 1Jn 3, Es momento de dejarse amar por Dios en la profundidad de nuestro ser. Hemos de pensar y profundizar en nuestra vida hasta encontrarnos con el amor.

Sería hermosa una Iglesia que fuese un hospital de campaña donde se curan heridas. Sería muy cristiano y muy hermoso que nuestra diócesis viviera desde el lavatorio de los pies y desde el amor. En la comunidad del Señor no puede tener cabida la condenación, la descalificación, la condena. El centro de la iglesia es Cristo, no la jerarquía. El eje eclesial es el servicio el amor, no la ultraortodoxia y el fanatismo. La Iglesia es la asamblea de misericordia, de bondad, de respeto a las personas.

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

La situación de nuestra diócesis es de división y enfrentamiento en el pueblo, en sus sacerdotes, en su jerarquía. Los cristianos celebramos el jueves santo que es bueno vivir en la libertad del Éxodo, en caridad y amor. Entonces podremos celebrar la Eucaristía. El tema ha sido desarrollado por Mt 23, , en centro de una durísima polémica, que no se eleva contra los judíos como tales, sino contra un tipo de judíos y cristianos que entienden la vida como ejercicio de dominio de unos sobre otros.

Estos versículos elevan su condena en contra una forma de ejercer su autoridad, entendida y desplegada con hipocresía, es decir, con separación entre palabra y vida. No son lo que dicen representan , haciéndose infieles a la tradición de su verdad judía, porque anhelan el poder y los primeros puestos, convirtiendo la piedad en medio para el triunfo propio.

De esa manera, este panfleto anti-rabínico de Mt 23 es un discurso a favor del verdadero judaísmo, parecido al que encontramos en otras críticas judías de aquel tiempo. Estamos pues ante un conflicto de autoridad y pertenencia.

El mayor problema que Mateo ha visto en las comunidades es la hipocresía, el hecho de que se eleven en ellas unos vigilantes, imponiendo sobre los pequeños unos cargas y pesos que ellos no soportan.

De esa forma condena un riesgo que él advierte en algunas comunidades regidas por escribas y fariseos, donde el purismo a su juicio falso de los dirigentes desemboca en la opresión de los pequeños, un pecado que él había destacado en el discurso eclesial Mt 18 , pues no se encuentra sólo en los judíos de fuera, sino también en los cristianos.

Mateo no ha inventado este reproche, sino que lo ha tomado del Q cf. Lc 11, 46 y especialmente de Mc 12, , lo que indica que el problema surgió pronto en ciertos grupos, en un tiempo en que muchos cristianos seguían integradas en las sinagogas, y no se habían independizado de ellas, formando así comunidades mixtas.

Se trata pues de un problema de organización, que Mt 18, había ya querido superar en claves de comunidad fraterna, dentro de un contexto donde los cristianos iban desarrollando sus principios de interpretación bíblica y comunitaria a partir del recuerdo y figura de Pedro 16, , en el mismo interior del judaísmo. Ahora algunos sienten la necesidad de destacarlo, vistiéndose de un modo distinto, para que los otros les vean, interpretando la apariencia como verdad, en contra de la palabra clave del evangelio, donde se dice que la Palabra se hacer Carne, esto es, se revela, se manifiesta de un modo trasparente.

La identidad entre ser y aparecer, eso es el evangelio. La oposición entre ser y aparecer, eso es la mentira, la hipocresía. Ni rabino, ni padre, ni director Mt 23, Este pasaje, profundamente evangélico, define, en clave negativa, las relaciones que deben establecerse en una iglesia donde no ha de haber rabinos, padres o dirigentes:. Contra el poder de magisterio 23, 8. El nuevo judaísmo que ellos recrearon, tras el 70 dC y que ha durado hasta nuestros días ha sido federación de sinagogas, con maestros que dirigen la vida del pueblo, sin obispos o señores sacrales como aquellos que han surgido y triunfado después en la comunidad cristiana.

A pesar de ello, Mateo ha rechazado en su Iglesia ese modelo de autoridad, que parece nacer de los mismos dirigentes a quienes les agrada que les llamen rabinos. Contra un poder patriarcal 23, 9.

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